
Ciudades medievales, iglesias de granito, una campiña ondulada, tapizada de bosques… una estancia en Limousin hará las delicias de los curiosos y los amantes de la naturaleza.
Los senderistas y paseantes tendrán problemas para elegir entre tantos paisajes impresionantes: la llanura de Millevaches, las suaves cumbres de Monédières, las gargantas horadadas por las bravas aguas del Corrèze, el Vézère y el Dordogne...
Sin olvidar los miles de kilómetros de ríos, pantanos y numerosas reservas de agua acondicionadas para la práctica deportiva. Los lagos de Vassivière, Bort-les-Orgues, Neuvic y Saint-Pardoux son el lugar ideal para los pescadores y los windsurfistas...
En las alturas de Limousin, numerosas fortalezas recuerdan las rivalidades entre los reyes de Francia, los reyes de Inglaterra y los duques de Borgoña. Desde las ruinas del castillo de Châlus, donde Ricardo Corazón de León fue a encontrar la muerte, a las de Oradour-sur-Glane, pueblo mártir de la Segunda Guerra Mundial, la historia ha dejado huellas.
La ruta de Ricardo Corazón de León y la ruta del Ventadour están jalonadas por castillos vestigios de ese pasado histórico, al igual que las ciudades medievales de Collonges-la-Rouge, Turenne, Curemonte en Corrèze, Mortemart en Haute-Vienne.
Los esmaltes, la porcelana y los tapices de Limousin gozan de fama internacional. En Limoges, en el Musée de l'Evêché (Museo del Obispado), descubrirá la preciosidad de los tintes de los esmaltes y en el Musée Adrien Dubouché, la fineza de las porcelanas decoradas por Cocteau, Renoir o Dufy, entre otros.
Si desea conocer todo sobre el arte de los tapices, importado de Flandes durante el siglo XIV y retomado durante los años 30 por Lurçat, no deje de visitar el Musée départemental d'Aubusson. En Eymoutiers, en Haute-Vienne, el Espace Paul Rebeyrolle, que toma el nombre del célebre pintor natural del pueblo, es una bella muestra de que el arte contemporáneo ocupa un lugar predominante en esta región.
Le encantará la cocina tradicional que ensalza al máximo los sabores de los productos de la tierra: carnes de óptima calidad, truchas, lucios, cangrejos de río, trufas y setas. Una estancia en Limousin es una oportunidad única para que los gourmets de fino paladar puedan degustar las innumerables especialidades de la región: la "bréjaude", una sopa con bacon y repollo, el "menassous", un paté de patatas picadas, colas de cangrejos de río preparadas con nata y mízcalos, confits, foie gras... y el famoso “clafoutis” de picotas.
En Limoges, el tercer viernes de octubre, la fiesta de los "Petits Ventres" (Los Barriguitas) le propone hacer “ripailles” en la rue de la Boucherie. Los mercados de Brive et Saint-Yrieix le invitan a descubrir sus puestos de trufas y foies gras de oca o pato. ¿Pensaba que se iba a quedar con hambre en Limousin?
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